¡Hola! Soy Gabriela Mondragón. Desde siempre, mi interés vital ha sido el escuchar a los demás y ayudarles. En un principio pensé en dedicarme a la medicina, pero veía que ese no era mi camino al 100%. Al conocer la psicología, vi que era lo que satisfacía mi curiosidad, puesto que siempre me ha interesado saber cómo funciona nuestra mente y desde ahí, poder ayudar a las personas. Ya en el primer año de la Universidad, descubrí el campo de la neuropsicología, el cual cada vez me fue interesando más, al grado de decidir especializarme en Neuropsicología Clínica.
En un principio, la rama de la Neuropsicología que más me interesaba era la Neuropsicología Infantil, pero mientras cursaba el Máster, realicé las prácticas con personas mayores con deterioro cognitivo y demencia y con adultos con daño cerebral por traumatismo craneoencefálico o por ictus y descubrí un mundo apasionante. Desde entonces, he trabajado cerca de 18 años con adultos y personas mayores, acompañándoles a ellos y a sus familias. En este andar laboral, también he dedicado una parte importante de mi tiempo a trabajar con personas con problemas de salud mental y con sus familias, acompañándoles en este arduo camino.
Considero que cada uno de nosotros es único e irrepetible, lo cual me ha llevado a darme cuenta que es muy importante compaginar la psicología y la neuropsicología. Creo que es valioso acompañar a las personas desde un enfoque global, tomando en cuenta no solo sus necesidades cognitivas, sino también las psicológicas y emocionales, uniéndolo con su historia de vida y sus expectativas y plan de vida. Para poder acompañar cada vez mejor a las personas, estoy formándome constantemente y de esta forma, poder tener más herramientas para atenderles.
Asimismo, pienso que no debemos olvidar a las personas que acompañan en el día a día, personas cuidadoras que pueden ser las parejas, los hijos, los padres, los amigos… y su labor tan valiosa y trascendental para la vida de las personas a las que acompañan. Es muy importante también cuidar al cuidador.
Ahora que ya sabes un poco de mí, ¿qué te parece si hablamos y me cuentas cómo puedo ayudarte?
